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Anticuerpos antifosfolípido y embarazo: revisión de la investigación

Anticuerpos antifosfolípido y embarazo: revisión de la investigación

Los fosfolípidos son componentes integrales de las membranas celulares humanas. A veces, el sistema inmunológico de una persona comienza a atacar sus propios fosfolípidos al desarrollar anticuerpos antifosfolípidos (AAF). Dado que las células sanguíneas contienen fosfolípidos, los AAF pueden provocar coágulos sanguíneos, pérdidas gestacionales o complicaciones del embarazo.

Fisiología

El síndrome antifosfolípido (SAF) es un trastorno mediado por autoanticuerpos en el que el sistema inmunológico produce anticuerpos antifosfolípidos contra sí mismo. La presencia de anticuerpos antifosfolípidos puede desencadenar un trastorno trombofílico que causa coagulación excesiva y puede provocar tromboembolismo venoso, accidente cerebrovascular, múltiples pérdidas gestacionales y otras complicaciones del embarazo.

El SAF se considera primario si se presenta en un paciente sin enfermedad subyacente, y secundario si está relacionado con una patología subyacente como el lupus eritematoso sistémico (LES). Entre los diferentes anticuerpos antifosfolípidos, los anticuerpos anti-beta 2 glicoproteína I (anti-β2-GP1) son los más indicados para respaldar el diagnóstico de SAF1. De hecho, muchos estudios respaldan el hecho de que los anti-β2-GP1 son más específicos para el SAF que los anticuerpos anti-cardiolipina1-3

Los tres isotipos de anti-β2-GP1 (IgG, IgM e IgA) se han asociado con trombosis3-5. La presencia de uno o ambos anticuerpos β2-GP1 IgG e IgM es un factor de riesgo independiente para trombosis y complicaciones del embarazo3.

Datos clínicos publicados

El SAF es el factor de riesgo adquirido más frecuente para la pérdida gestacional recurrente. Al alterar la función placentaria y deteriorar el intercambio sanguíneo materno-fetal, también aumenta el riesgo de complicaciones del embarazo como muerte fetal, muerte intrauterina, preeclampsia (PE), parto prematuro y restricción del crecimiento fetal.

En mujeres con pérdida gestacional recurrente, el 26,4 % de las pérdidas gestacionales recurrentes se asociaron con la presencia de anticuerpos antifosfolípidos6, mientras que se encontraron complicaciones del embarazo en hasta el 20 % de los embarazos con SAF7.

En un metaanálisis amplio que incluyó a más de 200 000 participantes, el riesgo de aborto espontáneo en mujeres con SAF aumentó en un factor de 2,58. Además, en un metaanálisis, los niveles moderados a altos de anticuerpos anti-cardiolipina (aCL) se asociaron con un mayor riesgo de PE9.

Cuando los anticuerpos antifosfolípidos son altos y persistentes, existe un mayor riesgo de parto prematuro y restricción del crecimiento fetal10-11.

Finalmente, los títulos elevados de anticuerpos aCL y anti-β2GPI se asociaron con un aumento de 3 a 5 veces en la probabilidad de muerte fetal12.

En conjunto, estos estudios demostraron que se debe brindar detección, seguimiento cercano y atención adecuada a las mujeres embarazadas con SAF para lograr un embarazo exitoso.

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