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Los beneficios del aceite de pescado: guía para su salud y fertilidad

Los beneficios del aceite de pescado: guía para su salud y fertilidad

El aceite de pescado, una potente mezcla de ácidos grasos poliinsaturados omega-3, es similar a un elixir para la salud del cuerpo humano. Sus beneficios son amplios, desde la salud cardiovascular hasta la mejora de la fertilidad, lo que lo convierte en un tema de interés para quienes buscan un impulso natural a su bienestar.

¿Es seguro el aceite de pescado?

¡Por supuesto! Los ácidos grasos omega-3 son una parte esencial de nuestra dieta, que normalmente se absorben a través de los alimentos que consumimos en forma de triglicéridos. Una preocupación común con el aceite de pescado es el riesgo de aumento del sangrado; sin embargo, estudios como el exhaustivo metaanálisis Cochrane1 han demostrado que el consumo de menos de 7 gramos al día es seguro, sin un aumento significativo del riesgo de sangrado.

¿Cuánto debería tomar?

La dosis recomendada de aceite de pescado varía y debe ajustarse según los resultados individuales de las pruebas (el perfil de ácidos grasos se incluye en nuestro Informe IRMA). No es una solución única para todos, sino una estrategia de suplementación personalizada.

Comprendiendo la ciencia: diferencias estructurales

Para aumentar la concentración de omega-3 en el aceite de pescado, se emplea un proceso conocido como etilación. Esto cambia la estructura de un triglicérido —tres ácidos grasos (AG) unidos a una cadena principal de glicerol— a un éster etílico, que tiene una cadena principal de etanol en su lugar.
¿Pero qué significa esto para la absorción y biodisponibilidad? Los estudios muestran resultados mixtos. El uso a largo plazo parece revelar poca diferencia entre las formas de éster etílico (EE) y triglicérido (TG). Sin embargo, los estudios a corto plazo2 sugieren una mejor absorción con los TG durante un período de dos semanas. Además, la lipasa pancreática descompone los TG de manera más eficiente que los EE, como lo demuestra un estudio anterior3.

¿Puede el ALA aumentar los niveles de EPA/DHA?

El ácido alfa-linolénico (ALA) es otro ácido graso que puede convertirse en energía, y hasta un 35 % se metaboliza en CO24. Aunque una dieta alta en ALA puede llevar a una mayor oxidación de ALA, la capacidad de convertir ALA en ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA) —los más beneficiosos— varía mucho entre individuos, incluso con dietas similares5.
En mujeres, un estudio6 indicó que el 21 % del ALA se convierte en EPA y menos del 9 % en DHA. Esto señala una variabilidad significativa en la capacidad del cuerpo para sintetizar estos ácidos grasos cruciales a partir del ALA.

¿Cuál es el enfoque más eficaz?

Dada la capacidad variable del cuerpo para convertir ALA en EPA y DHA, la estrategia más eficaz para aumentar los niveles plasmáticos de un ácido graso omega-3 específico es suplementar directamente con ese ácido graso en particular.

Aprovechando el poder del omega-3: combatir la inflamación y apoyar la fertilidad

Las virtudes terapéuticas de los ácidos grasos omega-3, en particular sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, están generando gran interés en la comunidad médica. En la compleja interacción de la bioquímica del cuerpo, los ácidos grasos omega-3 como el EPA (ácido eicosapentaenoico) desempeñan un papel fundamental en la reducción de la inflamación, ofreciendo esperanza para afecciones como la endometriosis y mejorando las posibilidades de una concepción exitosa.

Los efectos antiinflamatorios del omega-3

A nivel molecular, los ácidos grasos omega-3 son expertos en interferencia. El EPA compite directamente con el ácido araquidónico (AA), atenuando la capacidad de este último para producir eicosanoides, compuestos que típicamente promueven la inflamación7. Además, los ácidos grasos omega-3 inhiben la vía del receptor tipo Toll/NFκB y la enzima COX2, ambas cruciales en la producción de citocinas proinflamatorias, como lo observaron los investigadores8-9. Esto frena eficazmente la respuesta inflamatoria, ofreciendo potencial terapéutico en diversos escenarios médicos.

Más adelante en la cascada inflamatoria, los ácidos grasos omega-3 inhiben la activación de los linfocitos T10 y estimulan la producción de moléculas como resolvinas, maresinas y protectinas, factores con formidables capacidades antiinflamatorias. Estos compuestos, derivados del EPA y DHA, son particularmente reconocidos por su papel en la prevención de complicaciones del embarazo que surgen por inflamación excesiva11.

El poder antioxidante del omega-3

En cuanto a la acción antioxidante, los ácidos grasos omega-3 sobresalen al obstruir la generación de especies reactivas de oxígeno (ERO) y reducir tanto la producción de peróxidos como la actividad de la enzima NOS, asociada con la producción de especies reactivas12-13. Esta actividad antioxidante confiere un efecto protector contra el daño celular y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

Omega-3 y endometriosis

En el ámbito de la salud reproductiva, los hallazgos del Nurse Health Study son particularmente reveladores14. El estudio destacó una diferencia marcada en la incidencia de endometriosis en mujeres con la mayor ingesta de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) en comparación con aquellas con niveles de ingesta más bajos.
Los estudios in vitro15 y en animales16-18 muestran que el omega-3 puede reducir el tamaño y el número de lesiones endometriósicas, y disminuir el dolor asociado con la endometriosis.
En mujeres, los estudios clínicos han demostrado que las adolescentes con endometriosis que tomaron suplementos de aceite de pescado experimentaron una disminución significativa del 50 % en sus puntuaciones VAS (dolor)19. Además, las mujeres con niveles elevados de EPA en su organismo tienen un 82 % menos de probabilidades de desarrollar endometriosis20.

A través de estos mecanismos, los ácidos grasos omega-3 no solo proporcionan protección contra la inflamación y el estrés oxidativo, sino que también abren nuevas puertas para el manejo de problemas de fertilidad y el apoyo a un embarazo saludable.

Referencias

  1. Hooper L, Thompson RL, Harrison RA, Summerbell CD, Moore H, Worthington HV, Durrington PN, Ness AR, Capps NE, Davey Smith G, Riemersma RA, Ebrahim SB. Omega 3 fatty acids for prevention and treatment of cardiovascular disease. Cochrane Database Syst Rev. 2004 Oct 18;(4):CD003177.
  2. Dyerberg J, Madsen P, Møller JM, Aardestrup I, Schmidt EB. Bioavailability of marine n-3 fatty acid formulations. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2010 Sep;83(3):137-41.
  3. Vermunt SH, Mensink RP, Simonis MM, Hornstra G. Effects of dietary alpha-linolenic acid on the conversion and oxidation of 13C-alpha-linolenic acid. Lipids. 2000 Feb;35(2):137-42.
  4. Emken EA, Adlof RO, Gulley RM. Dietary linoleic acid influences desaturation and acylation of deuterium-labeled linoleic and linolenic acids in young adult males. Biochim Biophys Acta. 1994 Aug 4;1213(3):277-88.
  5. Burdge GC, Jones AE, Wootton SA. Eicosapentaenoic and docosapentaenoic acids are the principal products of alpha-linolenic acid metabolism in young men. Br J Nutr. 2002 Oct;88(4):355-63.
  6. Calder PC. Omega-3 fatty acids and inflammatory processes. Nutrients. 2010 Mar;2(3):355-374.
  7. Weldon SM, Mullen AC, Loscher CE, Hurley LA, Roche HM. Docosahexaenoic acid induces an anti-inflammatory profile in lipopolysaccharide-stimulated human THP-1 macrophages more effectively than eicosapentaenoic acid. J Nutr Biochem. 2007 Apr;18(4):250-8.
  8. Martinez-Micaelo N, González-Abuín N, Terra X, Richart C, Ardèvol A, Pinent M, Blay M. Omega-3 docosahexaenoic acid and procyanidins inhibit cyclo-oxygenase activity and attenuate NF-κB activation through a p105/p50 regulatory mechanism in macrophage inflammation. Biochem J. 2012 Jan 15;441(2):653-63.
  9. Kew S, Mesa MD, Tricon S, Buckley R, Minihane AM, Yaqoob P. Effects of oils rich in eicosapentaenoic and docosahexaenoic acids on immune cell composition and function in healthy humans. Am J Clin Nutr. 2004 Apr;79(4):674-81.
  10. Serhan CN, Yacoubian S, Yang R. Anti-inflammatory and proresolving lipid mediators. Annu Rev Pathol. 2008; 3:279-312.
  11. Komatsu W, Ishihara K, Murata M, Saito H, Shinohara K. Docosahexaenoic acid suppresses nitric oxide production and inducible nitric oxide synthase expression in interferon-gamma plus lipopolysaccharide-stimulated murine macrophages by inhibiting the oxidative stress. Free Radic Biol Med. 2003 Apr 15;34(8):1006-16.
  12. Gazvani MR, Smith L, Haggarty P, et al. High omega- 3:omega-6 fatty acid ratios in culture medium reduce endometrial-cell survival in combined endometrial gland and stromal cell cultures from women with and without endometriosis. Fertil Steril. 2001 Oct;76(4):717-22.
  13. Pereira F, Medeiros FDC, Rocha HAL, et al. Effects of omega-6/3 and omega-9/6 nutraceuticals on pain and fertility in peritoneal endometriosis in rats. Acta Cir Bras. 2019 May 6;34(4):e201900405.
  14. Missmer SA, Chavarro JE, Malspeis S, Bertone-Johnson ER, Hornstein MD, Spiegelman D, Barbieri RL, Willett WC, Hankinson SE. A prospective study of dietary fat consumption and endometriosis risk. Hum Reprod. 2010 Jun;25(6):1528-35.
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  16. Tomio K, Kawana K, Taguchi A, Isobe Y, Iwamoto R, Yamashita A, Kojima S, Mori M, Nagamatsu T, Arimoto T, Oda K, Osuga Y, Taketani Y, Kang JX, Arai H, Arita M, Kozuma S, Fujii T. Omega-3 polyunsaturated Fatty acids suppress the cystic lesion formation of peritoneal endometriosis in transgenic mouse models. PLoS One. 2013 Sep 10;8 (9): e73085.
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  18. Nodler JL, DiVasta AD, Vitonis AF, Karevicius S, Malsch M, Sarda V, Fadayomi A, Harris HR, Missmer SA. Supplementation with vitamin D or ω-3 fatty acids in adolescent girls and young women with endometriosis (SAGE): a double-blind, randomized, placebo-controlled trial. Am J Clin Nutr. 2020 Jul 1;112(1):229-236.
  19. Hopeman MM, Riley JK, Frolova AI, Jiang H, Jungheim ES. Serum Polyunsaturated Fatty Acids and Endometriosis. Reprod Sci. 2015 Sep;22(9):1083-7.
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